Crisanto Grajales, el mejor triatlonista mexicano

En México hay un joven originario de Xalapa que no teme enfrentar a los mejores del mundo. Se llama Crisanto Grajales, tiene 29 años y su vida es una historia de éxito, pero también el reflejo del crecimiento de un deporte que ha avanzado de manera estrepitosa en los últimos años: el triatlón.

Compitió en su primer Mundial a los 15 años. Dejó los estudios para dedicarse de lleno a este deporte que combina natación, ciclismo y carrera, y que exige a los atletas una resistencia sin igual.

Hoy Crisanto es el mejor triatlonista del país; un reconocimiento que le costó lágrimas, pues en sus primeros entrenamientos, lloraba por el dolor de su cuerpo que exigía un respiro.

El triatlón es una prueba exhaustiva: 1,500 metros de natación, 20 kilómetros de ciclismo y 10 kilómetros de carrera. Actualmente existen más de 20 mil atletas afiliados a la Federación Mexicana de Triatlón. Y a diferencia de otras disciplinas, en el triatlón se han establecido alianzas comerciales con marcas como Gatorade o Televisa para apoyar a sus practicantes, sobre todo a aquellos que se dedican al alto rendimiento, como Crisanto Grajales, quien durante sus primeros años fue apoyado incondicionalmente por sus padres.

“El triatlón es un deporte muy caro. Mis papás hacían muchos esfuerzos para pagarme viajes”, confiesa.

Quien desee comenzar a practicar triatlón, necesitará, cuando menos, 40 mil pesos: 30 mil para una bicicleta aerodinámica, 4 mil para el equipamiento ciclista, 2 mil para los tenis y 4 mil para un entrenador mensual.

Hoy Crisanto ya no sufre carencias. Es, de hecho, uno de los pocos atletas mexicanos patrocinados por Red Bull. Ha soñado con este momento en muchas ocasiones. El sueño se ha convertido en realidad: es tiempo de demostrar que su temple está hecho de acero.