Espíritu olímpico… ¿existe?

Eduardo Bautista. Por donde quiera que se les mire, los Juegos Olímpicos de Río lucen desalmados. No sólo es la justa veraniega peor organizada de la historia. También es la más insegura y la más inestable, con la crisis política brasileña de fondo y el informe McLaren que recuerda a la Guerra Fría. Sin embargo, señalan especialistas, hay algo que pocos han tomado en cuenta: Río representa un nuevo paradigma en la forma de consumir programas deportivos.

Por primera vez en mucho tiempo, ni Televisa ni TV Azteca transmitirán los Juegos. En su lugar lo harán el sitio Claro Sports -que también lanzó una app-, así como Canal 22 y Canal Once, de televisión abierta. Un hecho que, a decir del especialista en redes sociales, Rubén Vázquez, rompe un esquema de hábitos culturales en una buena parte de la audiencia: “Los de Río son los Juegos on demand”.

Igual que en Netflix o Spotify, el consumidor tendrá la oportunidad de elegir las disciplinas que quiere ver al alcance de una app. Ya no tendrá que esperar a ver lo que le dicten las televisoras.

“Estamos ante una gran transformación en el consumo de contenidos. La apuesta por la televisión móvil es muy clara. En esta ocasión veremos los Juegos como nunca antes los habíamos visto: con una programación a la carta, hecha para un público que quiere ver todo y lo quiere ver ya”, comenta el columnista de Forbes.

Pero, ¿qué tanta emoción le resta a las Magnas Justas la ausencia de Televisa y Azteca? Jonathan Zamacona, mánager de social media del diario El País, asegura que quizás habrá menos impacto mediático, pero la emoción podría ser incluso mayor a la generada por las transmisiones tradicionales.

“Las nuevas audiencias están demandando contenidos digitales en redes sociales. Cada vez hay más medios que apuestan por el Periscope o el Facebook Live”, señala.
Las estadísticas oficiales de Twitter a propósito de Río 2016 así lo comprueban: 4 de cada 5 usuarios dicen disfrutar más los programas deportivos cuando comparten sus opiniones en redes sociales. Además, señala el mismo estudio, el 36 por ciento de los tuiteros sigue la cuenta de algún deportista, y el 87 por ciento prefiere obtener información en tiempo real en esta red social que en una televisión.

Y es que los hábitos culturales han cambiando profundamente en las personas de entre 18 y 35 años, afirma Dave Gaona, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales de Marketing Digital. “La manera de relacionarnos con los grandes eventos ha cambiado. Hoy todo migra hacia lo digital”.

Lo anterior, dice Vázquez, es bastante sorprendente, pues los programas deportivos eran los únicos que se mantenían a flote en la ya anunciada crisis de la televisión.
“Río es disruptivo en muchos aspectos. Sin duda estamos frente a una transformación cultural en nuestra manera de ver los Juegos Olímpicos, lo cual pone en franca desventaja a la televisión”, explica.

Dicho cambio de paradigma abre la posibilidad, señalan Zamacona y Gaona, de que el Mundial de Rusia 2018 o los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 sean transmitidos de una manera más orgánica y masiva a través de las plataformas digitales.

“Pero por ahora, las televisoras comerciales le apostarán, como siempre lo han hecho, al público que no tiene acceso a la tecnología, o sea, a la mitad de los mexicanos, quienes conforman una audiencia a la que siempre se le ha maltratado con contenidos de baja calidad”, acota Vázquez.

Este público sin conexión a Internet podrá ver los Juegos a través de Canal 22 y Canal Once, que juntos llegan aproximadamente al 62 por ciento de todo el territorio nacional, es decir, a 22 estados de la República, según datos del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano.

Sin embargo, dicen los especialistas, tarde o temprano la gente tendrá más acceso al mundo digital. Y será entonces cuando TV Azteca y Televisa se vean obligados a cambiar su estrategia y apostar por una “televisión transmedia” que invite al televidente a comentar e informarse en Facebook, Instagram o Twitter.

“Serán los Juegos Olímpicos de los jóvenes y de los nichos. Y también los que inviten a estar atentos a disciplinas antes olvidadas, como el esgrima o el lanzamiento de bala. Y es increíble, porque siempre hay mucho heroísmo en estos torneos”, sostiene Vázquez.

Así es como llegan los Juegos Olímpicos de Río: con un público acostumbrado a consumir en pantallas pequeñas. Porque, dice Vázquez, es muy probable que la gente sólo entre a su app unos segundos para ver una competencia y se vaya. Pero así es el mundo de hoy: fugaz e instantáneo.