Ki Bo Bae se reencuentra a sí misma

Cuando terminaron los Juegos Olímpicos de Londres 2012 ella estaba harta. Soportó la presión de coronarse campeona olímpica, también aguantó el acoso mediático que se le da al equipo surcoreano de tiro con arco. Pero hubo un momento en el que no pudo más y decidió parar, aunque Ki Bo Bae (Hangul, Corea del Sur; 1988) no sabía si era para siempre.

“Después de salir de la selección nacional, me sentí bastante fresca. Eres como un hámster corriendo en su rueda: la vida del pueblo Olímpico se repetía en un ciclo continuo, desde la mañana hasta la noche. Fue muy agotador, por lo que la vida fuera de la formación era buena, era libre. Esas cosas realmente fueron positivas para liberar toda mi energía”, explico Ki, al sitio Infinitive Curve.

Pero la surcoreana extrañó ese ‘encierro’ y decidió volver a su hábitat. No estaba dispuesta a dejar su campeonato olímpico a la deriva y en 2013 regresó del parón… y también su vuelta sirvió para reclamar lo que era suyo: la hegemonía del tiro con arco mundial.

No fue fácil. En Corea del Sur, la nación que tiene 34 medallas olímpicas en tiro con arco; 22 de ellas de oro, hay seis arqueras que están clasificadas entre las primeras 25 del mundo. Por eso Ki sabía que la lucha interna por regresar al máximo nivel iba a ser igual o más dura que competir a nivel mundial.

“En el invierno pasé mucho tiempo en el entrenamiento con pesas y entrenamiento físico-orientado. Tuve ayuda con una orientación psicológica, también he estado tratando de hacer frente a la presión, ya que ésta incrementa cuando se acerca de los partidos”, agrega la tiradora.

Ki no se hizo extrañar a los campeonatos mundiales de Copenhague en 2015 y se consagró campeona del mundo. Posteriormente, entrenó para los Juegos de Río, a los que ganó su pasaje en el selectivo nacional.

“Cuando estoy en el equipo nacional, tengo la tendencia a poner toda mi concentración en el marcador, que me lleva a pasar por alto muchos otros aspectos de ser un atleta, pero me fijo en todas aquellos detalles que hicieron que perdiéramos el campeonato mundial por equipos (en 2015). Enfocarme en el equipo ayuda a subir mi nivel individual naturalmente “, afirmó Ki.

Y así lo hizo en los Juegos de Río. En la modalidad por equipos, encaminó a Corea del Sur a repetir el campeonato olímpico conseguido en Londres 2012. En las rondas eliminatorias de la modalidad individual, venció con comodidad a la keniana Shehzana Anwar, a la ucraniana Veronika Marchenko, a la vietnamita San Yu Htwe y a la china Jiaxin Tu.

En semifinales pasó todo lo contrario. La vigente campeona cayó por primera ocasión en los Juegos Olímpicos ante su compatriota Hyejin Chang (7-3) y con ello perdió la oportunidad de repetir la medalla de oro que consiguió en Londres. Pero las esperanzas de preseas no se esfumaron. Aún quedaba el duelo por la medalla de bronce, en el que enfrentaría a la mexicana Alejandra Valencia, quien liquidó a la número uno del mundo: Misun Choi.

No fue un partido fácil. Valencia le empató en dos ocasiones. Primero a dos y luego a cuatro sets. En el quinto rollo, Ki demostró su valía y acertó sus tres flechas en la zona amarilla y sumó 30 puntos, inalcanzables para la arquera mexicana. Ki, entre lágrimas, se embolsó su cuarta medalla olímpica y su primer bronce. Y éste no es el final del camino para la arquera surcoreana, quien lo advirtió previo al inicio de las Magnas Justas. “Después de Río viene Tokio. Quiero llegar a los Juegos Olímpicos del 2020”.

Alain Arenas.