María del Rosario Espinoza, talento puro en el tatami

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Con una plata en Río 2016, un oro en Beijing 2008 y un bronce en Londres 2012, María del Rosario Espinoza es una de las atletas olímpicas más constantes de México, se ha mantenido casi una década en la cima del taekwondo.

Este sábado hizo todavía más grande su historia en el deporte nacional. Es la primer mujer en la historia en conseguir tres preseas olímpicas, y la tercera atleta del país, tras los históricos Joaquín Capilla en clavados y Humberto Mariles en ecuestres.

A sus 28 años regresará a su natal Guasave con una medalla más en el bolsillo.

Este sábado, María del Rosario, miembro del #TeamVisa, arrancó su participación con una victoria 4-1 frente a la filipina Kirstie Alora y avanzó a Cuartos de Final para derrotar con punto de oro a Wiam Dislam de Marruecos, con lo cuál pasó a semifinales.

Luego venció en un dramático encuentro a la estadounidense Jackie Galloway. En la final cayó ante la china, y número dos del mundo, Zheng Shuyin (Espinoza es la uno).

Se inició en el taekwondo cuando era una niña y a los 20 años tuvo su primera competencia internacional. Pero la cima de su desempeño llegó en el Mundial de la especialidad en 2007, cuando se coronó campeona. Espinoza alcanzó la cima de su división y no la ha dejado.

Su desempeño en el Mundial, solo fue un aperitivo de lo que vendría en los Juegos Olímpicos. En Beijing 2008, la sinaloense fue amplia dominadora, ganó sus cuatro compromisos, sólo permitió tres puntos y se consagró campeona olímpica. El triunfo de la taekwondoína también significó ser la segunda mujer mexicana en ganar una medalla de oro en la historia de las Magnas Justas.

María no cesó. Para los Juegos Centroamericanos de Mayaguez 2010 se consagró campeona. Luego vinieron los Juegos de Londres 2012 en los que tuvo la única derrota (ante la serbia Milinda Mandic) en su historial de ocho combates en las justas veraniegas, pero se pudo recuperar y ganó bronce vía la modalidad de repechaje.

María del Rosario es la fuente de inspiración de muchos taekwondoínes jóvenes, como Itzel Manjarrez (semifinalista en Río), quien también es originaria del norte de la República. En la ciudad de Guasave, el nuevo malecón fue construido para reconocer su trayectoria deportiva.

El presente ciclo olímpico ha sido el de más cambios para la mexicana. Al principio de éste, cambió de entrenador, con el cual había conseguido las dos medallas olímpicas. La transición le permitió ampliar su gama de patadas y golpes.

“Tiene muchísima experiencia y una de las cualidades que ha desarrollado en estos últimos años es adaptarse a las circunstancias del combate. Tiene la capacidad para cambiar la estrategia si no funciona la táctica inicial. María necesitaba de un equipo que le ayudara a desarrollar opciones para enfrentar a sus rivales y eso es lo que le hemos ofrecido. Su éxito depende de la preparación previa a sus combates”, señala Óscar Salazar, uno de sus técnicos.

Los logros no se han quedado atrás. Repitió oro en los Juegos Centroamericanos de Veracruz 2014, consiguió plata en los Panamericanos de Toronto 2015 y llegó a Río como la número uno del ránking, según la Federación Internacional de Taekwondo.

Por Alain Arenas y Eduardo Bautista