Sangre, artritis y Kristin Armstrong

La lluvia no paró en el Fuerte de Copacabana. Desde primera hora se empapó el asfalto de Río y la llovizna sólo terminó cuando cuando Kristin Armstrong se levantó para limpiarse la sangre que brotaba de su nariz y, claro, para abrazar a su hijo Lucas de seis años.

Su día comenzó sabiendo que los especialistas en ciclismo ponían a la rusa Olga Zabelinskaya como la favorita para llevarse la prueba de ciclismo contrarreloj. Pero la europea no cuenta con una cosa: Armstrong es la campeona olímpica en Londres 2012 y también la monarca en Beijing 2008. Aunque en contra de Armstrong juega que tiene 43 años, lo que la hace una de las competidoras más veteranas de los Juegos de Río 2016.

Poco le importa la nacida en Memphis, Estados Unidos. Es un obstáculo que debe superar si quiere su tercera presea dorada en los Juegos, porque si lo logra se pondrá como la ciclista más ganadora de la prueba en los Juegos Olímpicos (está empatada con la húngara Leontien Ziljaard-van Moorsel con dos preseas áureas) desde que la prueba fue instalada en el programa olímpico (Atlanta 1996). Además, la estadounidense sabe lo que es derrotar a Zabelinskaya, ya que le ganó en Londres y la relegó hasta el tercer lugar.

Al fin se desarrolla la prueba. Estados Unidos contra Rusia. Armstrong contra Zebelinskaya. Primero va la rusa y marca un tiempo de 44.31.97 minutos. Luego sale Kristin, con sus cuatro décadas en la espalda, con su artritis diagnosticada desde 2001, con su carrera deportiva iniciada en el nado, luego el triatlón y posteriormente enfocada en un Iron Man sale a recorrer Río. Cruza la meta. Mira su tiempo: 44:26.42, cuatro segundos menos que la rusa. Lo ha hecho de nuevo.

La campeona se desploma en el pavimento y su sangre se mezcla con el pavimento mojado. Luego se encuentra con la mirada de Lucas y se recompone. Al final los dos se abrazan, el pequeño observa maravillado la medalla que ya cuelga del cuello de su madre y Kristin reafirma que esa presea es la última de su carrera. Kristin Armstrong ya es más que artritis y sangre… es una leyenda en el olimpismo.

Alain Arenas