“La calle me enseñó a pelear”. Palabras duras de un ecuatoriano cuyo camino parecía estar destinado a cantar en los camiones y vender chicles, sin oficio ni beneficio; una historia más de esas que se ven con normalidad en todo el mundo, pero que guardan un resentimiento social y sufrimiento exacerbado.

Carlos Mina tenía 8 años cuando vivía solo con su madre y tuvo que salir a las calles de Guayaquil a trabajar. Se convirtió en indigente. Fue hasta los 12 años cuando su mamá se lo llevó a Puerto Quito y ahí conoció el boxeo. Decía que muchos adultos le pegaban “coscorrones” en la calle y él no podía defenderse; de ahí que le naciera entrenar duro para no volver a padecer.

El sueño de Mina son los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, pero sus amigos le dicen que ya deje el boxeo, que no lo apoya su federación, que desperdicia su tiempo. Pero si alguien sabe de tiempo perdido, falta de apoyo y sufrimiento verdadero es Carlos. El sueño persistió y lo convirtió en realidad.

Un toque de rap en su vida no está mal, la música alegra y los latidos del corazón marcan el ritmo, “Como el boxeo, por eso van de la mano”. Tiene un grupo desde hace nueve años con amigos y su nombre artístico es Jeanthes Space. A ese ritmo baila en Río de Janeiro, donde se metió a los cuartos de final de los semipesados venciendo al irlandés Joe Ward. El domingo buscará su pase a semifinales frente al francés Mathieu Bauderlique.

“Ahora estoy peleando con la vida. Me puse guantes, ella quiere golpearme y aquí estoy de pie, de frente”, dice Mina, el menor de ocho hermanos, el hombre que encontró en su madre la fuerza para seguir adelante, en la música una motivación y en boxeo la pasión.

Álvaro Cruz.