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Sus amigos la conocen como ‘Chayito’, México la conoce, después de la noche del 20 de agosto, como la mexicana más destacada del deporte nacional. María del Rosario Espinoza, nacida en Guasave, Sinaloa, llegó a Río como la sembrada número 1 del  mundo en  taekwondo en la categoría de los 67 kilogramos y se colgó su tercera medalla olímpica después de cerrados combates.

“Yo creo si ha habido muchos cambios en mí, en mi persona, sobre todo la madurez con la que he enfrentado cada competencia, ahora lo demostré al tener combates tan cerrados y sacarlos en el último momento, combates en los cuales iba perdiendo y los pude sacar también, y eso creo que fue algo de esa madurez que he tenido como persona en el deporte, afuera también, y que me ha ayudado mucho”, comentó María del Rosario Espinoza en entrevista telefónica con EL FINANCIERO.

La mexicana que a los 5 años se paró por primera vez en un gimnasio de taekwondo, que a los 10 años ya peleaba con varones, que a los 12 empezó a practicar deporte de alto rendimiento y que a los 20 se colgó una medalla olímpica de oro, cree que el entrenamiento mental es muy importante en una competencia como los Juegos Olímpicos y que los rankings a veces quedan de lado si no se fortalece.

“La parte mental es una de las partes más importantes de unos Juegos Olímpicos porque se ve cómo al momento de estar compitiendo, los mejores del ranking o los favoritos caen, eso yo lo he visto en mis tres Juegos Olímpicos, y más que nada para mí es muy importante el estarme manteniendo dentro de los mejores y no perder la cabeza en ningún momento, por eso trato siempre de estar concentrada y disfrutando mis competencias”, comentó Espinoza, quien es patrocinada por Visa

Desde que el taekwondo se convirtió en disciplina olímpica en los juegos de Sídney 2000, los mexicanos no se han ausentado de los podios. En la justa organizada en el cambio de siglo, Víctor Estrada dio la primera medalla olímpica en esta especialidad, fue una de bronce; en 2004, en Atenas, Óscar e Hiridia Salazar, hermanos originarios de la CDMX, le dieron al país una plata y un bronce respectivamente; después en Beijing, María del Rosario Espinoza le dio el primer oro a México en la disciplina, y en 2012 regresó al podio con una medalla de bronce.

En la primera justa veraniega realizada en un país sudamericano, la de Río 2016, María se volvió a subir al podio, esta vez con una presea plateada tras caer en la final ante la china  Zheng Shuyin.

La sinaloense, que ha obtenido todas las medallas doradas del denominado ‘ciclo olímpico’ (el oro olímpico, el oro en campeonato del mundo, la medalla dorada en Juegos Panamericanos y Centroamericanos), hito que solamente comparte a nivel nacional con el marchista Ernesto Canto, considera que los valores que le ha inculcado su padre la han ayudado a consolidarse como atleta.

“Mi papá siempre desde muy pequeña me ha inculcado muchísimos valores, sobre todo de trabajo, de respeto, de siempre estar haciendo lo que a uno le gusta, lo que a uno le apasiona, nos vaya bien o nos vaya mal siempre hacer las cosas con mucha pasión”, mencionó la atleta tricolor.

Daniel Blanco