El clavadista mexicano Rommel Pacheco lo había hecho muy bien hasta las semifinales de trampolín de tres metros individual, pero el primer clavado en la final más importante de su vida fue la clave para quedarse fuera del podio en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

El yucateco, quien en las semifinales terminó en la segunda posición, tuvo un desempeño regular esta tarde para ubicarse en la séptima posición con 451.20.

El clavadista chino Cao Yuan obtuvo la medalla de oro con una puntuación de 547.60. La plata fue para el británico Jack Laugher (523.85) y el bronce para el alemán Patrick Hausding (498.90).

“Salí un poco apresurado. Salí agachado a la hora de salir y me faltó subir los brazos al salir. Son cosas técnicas. Ahí vi que la medalla se había ido”, dijo apesadumbrado pero sonriente ante decenas de espectadores mexicanos que permanecieron para entonar Cielito Lindo.

El mexicano, visiblemente nervioso tras obtener apenas 45.90 en el primer salto, volvió a realizar errores en la ejecución y apenas obtuvo 58.50.

A partir del tercero, cuando logró 86.70 (la tercera mejor marca de la serie), Pacheco volvió a recuperar la sintonía con el trampolín, pero la diferencia de puntos con la parte más alta de la tabla era ya de más de 40 puntos y, por lo tanto, insalvable.

“Aquí no puedes fallar ningún clavado. La verdad es que los clavados no salieron como los sé hacer. No hay una explicación de por qué: así son las competencias, a veces las cosas no salen como uno quiere”, señaló.

Con todo, no quiso atribuir lo ocurrido a los nervios. “Siempre hay presión, nervios, pero es algo que aprendes a manejarlo. Los nervios no te hacen fallar. Lo sé controlar, pero hoy no. Me dolió no estar en las medallas”, señaló.

El doble campeón panamericano en Toronto 2015, que participó en su terceros Juegos tras Atenas 2004 y Pekín 2008, rechazó por el momento que vaya a retirarse, aunque no aseguró un cuarto intento en Tokio 2020 para obtener su primera medalla olímpica.

“Voy a continuar, no me retiro, dependiendo cómo se den las cosas veré. Ahora voy terminando. Río me regaló hace unos meses muchas sonrisas, y hoy me deja triste”, señaló.

Antes de abandonar las instalaciones del Parque Acuático María Lenk de Río varios voluntarios se acercaron para pedirle una foto.

Los mexicanos en la grada, con banderas y sombreros de mariachi, le cantaban y coreaban su nombre para hacerle olvidar la que admitió ser una de las jornadas más difíciles de su carrera deportiva.

Agencias.