Bloomberg. Brasil recibirá en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río 2016 sólo a una fracción de jefes de Estado, enfriando sus ambiciones de hacer de esta justa deportiva un momento de reconocimiento internacional. Nada que ver con lo que sucedido cuatro años atrás, cuando Londres recibió a más de un centenar de mandatarios.

Sólo cerca de 40 países enviarán delegaciones, varias de ellas integradas sólo por funcionarios de bajo rango. El presidente en funciones Michel Temer presidirá la ceremonia de inauguración y dará la bienvenida a dignatarios extranjeros en una recepción que tendrá lugar en Río este viernes por la tarde, mientras que Dilma Rousseff espera por su juicio para finales de este mes.

Sólo unos días después de los ataques de Niza, ocurridos el mes pasado, la policía brasileña arrestó a un grupo sospechoso de ser integrante del Estado Islámico y de planear ataques durante las Olimpiadas.

Alemania será representada por el presidente Joachim Gauck en lugar de la canciller Angela Merkel, quien asistió a Brasil, en 2014, a la inauguración del Mundial de Futbol en Brasil. Los únicos jefes de Estado o de gobierno confirmados por la oficina de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores para la ceremonia de apertura son Francois Hollande, de Francia; Mauricio Macri, de Argentina; Marcelo Rebelo de Sousa, de Portugal; Matteo Renzi, de Italia, y Horacio Cartes, de Paraguay.

Estados Unidos estará representado por el secretario de Estado John Kerry, del que se espera se reúna con el canciller José Serra en la recepción del viernes. Los tentativos planes de Kerry de reunirse con Temer en Brasilia nunca se materializaron, de acuerdo con funcionarios del gobierno involucrados en la organización de las Olimpiadas que pidieron no ser identificados.

La única reunión bilateral de Temer será con el presidente de Armenia, Serzh Sargsyan, aunque es probable que tenga un encuentro con el Primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, en la ceremonia de clausura.

El Senado brasileño espera para este mes probar las acusaciones de que Dilma Rousseff financió de manera ilegal el gasto público. Si ella es removida de la presidencia de manera permanente, Temer podría planear embarcarse en su primer viaje desde que tomó las riendas del gobierno para asistir a la cumbre de líderes del G-20 en China.