Reuters. A medida que decenas de miles de turistas comienzan a llegar a Río de Janeiro por los Juegos Olímpicos, los titulares se han enfocado en la violencia callejera, el virus de Zika, la contaminación del agua y el apuro por terminar la infraestructura para el evento.

 

Pero Río, conocida como la “Ciudad Maravillosa”, brilla pese a todo.

 

La playa es un modo de vida aquí. Es a la vez una pasarela, un estadio, un spa y un mercado. Le da un respiro a la ciudad, ofreciendo un escape de la caótica metrópoli de 6 millones de habitantes.

 

Aquí, durante el verano la temperatura supera los 40 grados Celsius, las sombrillas se extienden como una alfombra tecnicolor de un lado al otro de la playa.

 

Es también el lugar donde la mayoría de los turistas se quedará durante los Juegos, con hoteles en Copacabana e Ipanema casi llenos y otros miles alquilando apartamentos a través de sitios como Airbnb.

 

Durante el Mundial de futbol del 2014, miles hinchas de todo el mundo solían reunirse en la rambla de Copacabana; se espera la misma atmósfera de fiesta para los Juegos de Río.

 

Una gran atracción será la cancha de voleibol playa, construida en la arena de Copacabana con espléndidas vistas hacia el océano Atlántico. Los partidos durarán hasta tarde en la noche y el presidente de la federación del deporte dijo que espera una fiesta.

 

Lejos de los Juegos, otros deportes en Río que no entraron en los Olímpicos continúan con su rutina.

 

En la playa de Arpoador, ubicada entre Copacabana e Ipanema, reflectores permiten a los surfistas seguir las olas durante toda la noche en uno de los mejores lugares urbanos para el deporte.

 

Otros prefieren el “futevolei”, una disciplina que usa una red y las reglas de vóleibol playa pero en el que los jugadores utilizan los pies y la cabeza, como en el fútbol, en vez las manos.